Lisboa
4 sep 2007 Viajes
Este fin de semana pasado he estado en Lisboa (Portugal), el país vecino de la izquierda según miras. Bueno, en mi faceta de crítico y analista no puedo más que destacar lados positvos y negativos de la ciudad (y alrededores).
Es muy bonito
- Cascáis. El casco antiguo es muy chulo, pequeño, peatonal, blanco, parece limpio, tranquilo. También tiene el Parque de Gandarinha, con mucha zona verde para tirarte a descansar, un pequeño (minúsculo zoo) y montón de aves sueltas, de muchos tipos. Hay que reconocer que las aves comen bien, porque soltar, sueltan. Tuvimos “mala” suerte con el tiempo porque no hacía viento y en la Boca del Infierno no rompían las olas.
- Sintra. Otro pueblecito con mucho castillo, las calles de Sintra Vila están en cuesta y son bonitas. Me quedo con la visita a las ruinas del Castillo de los Moros, una media hora andando por la “cornisa”, con unas vistas espectaculares.
- El metro de Lisboa. Aunque es corto y le falta una estación en el aeropuerto, es moderno, limpio y muy amplio.
- El Bacalhau à Brás que me comí en Cascáis. Se trata de uno de los platos típicos de Portugal, bacalao desmigado en una especie de revuelto con huevo, cebolla muy picada y perejil. Espectacular.
- La cerveza Super Bock. A años luz de la Sagres (que yo creía que era la más conocida de Lisboa). Con cuerpo, gradación alta (5,6º) y muy buen sabor.
Y es menos bonito
- Lisboa. No me pareció una capital europea actual, ni moderna. Me resultó gris, sucia y desordenada. Alguien me dijo ayer que era “decadente” y en eso tenía su encanto… Pero yo no le encuentro el encanto a una ciudad en la que está todo cerrado los domingos. Me pareció un tanto caótica en el transporte público (¿cómo llego al Barrio Alto sin caminar 30minutos por cuestas enormes a las 22.00?).
- El humor portugués. Creo que no he estado en ningún otro sitio en el que la gente tuviera tan mal humor y tan pocas ganas de agradar. Gracias a dios el español se entiende por los portugueses y viceversa. Ni una sonrisa, ni un buenas tardes… y ya no la gente de la calle, sino los del hotel, los restaurantes, los autobuses.
- Cómo se conduce. Es un peligro, no me extraña que no haya ninguna señal de tráfico, se las pasan por el forro de los huevos. Tanto los conductores de coche, como los del autobús, como los de los tranvias e incluso la que le daba al botón en el Elevador de Santa Justa.
Es un resumen un poco rápido de Lisboa, pero lo más importante está dicho.
Mañana hablaremos de… “frivolidades”.
Saludos de Cursomán.
4 sep 2007 a las 06:34
Sí, por favor, habla de frivolidades… y de los amitos de casa. Viva JAR JAR BINKS!!!!