SJ Te he vuelto a ver
22 jul 2008 televisión
Tengo que agradecer a mis aliados de la semana pasada, La Siesta y El Tour, porque estoy vivo y despierto. Se me olvidó aliarme con el frequito, pero era algo imposible a esas horas. En fin, la cosa es que después de una semana de nocturnidad y alevosía, hemos llegado a la calma y he cenado dos días seguidos en casa, algo que no hacía desde hace bastantes semanas. Eso es muy bueno porque vuelvo a cenar ensalada, o cereales y así intentaré recuperar la salubridad que perdimos, pero tiene una cosa mala (o muy mala).
Y es que me he dado cuenta a media tarde de que ha vuelto. Sí, sí, la he vuelto a ver, y está igual que antes… y yo no consigo dejar de odiarla, y no puedo ni siquiera hacer un mínimo esfuerzo para quererla un poco. Se me aparece a media tarde, se planta ahí como si nada, con su preciosa melena morena y su cara feucha aunque, probablemente, divertida para las abuelitas. Y yo la miro, y pienso “¿cómo puedes gustarles a tantos?”, y me quedo un buen rato mirándote tratando de ver es que debes tener y yo no consigo captar. Pero no puedo, y cuanto más te miro menos me gustas y cuanto más me fijo más me cabreo y cuanto más acelerooo… no, no, esto no.
A estas alturas sabéis de sobra de quien hablo. Es la sonrisa más forzada de la televisión, la peor improvisadora (y mira que lo intenta porque no para de perderse en guiones simplones), una de las tipas que más comentarios desacertados es capaz de hacer en menos tiempo, la nariz de payaso que ningún estilista-maquillador es capaz de disimular, el tono de voz más temendamente desagradable… Y aún así, una de las presentadoras más cotizadas de nuestra televisión.
Ha vuelto, por las tardes, a nuestra pantallita, Silvia Jato. No te soporto. Y gracias a ello, ayer pegué un bote del sofá, salí corriendo de casa y volví al gimnasio.
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