Vacuna musical

Andrés CalamaroLa puntualidad de una estrella del rock es relativa, pero suele epserar a que el 90% del aforo esté correctamente sentado o ubicado. También espera a los primeros cánticos de los fans y los primeros aplausos. El primer síntoma de la timidez escénica de Andrés se nota cuando sale al escenario, porque no sale solo, sale acompañado de la banda con la que va a dar el concierto, otros seis tíos. El primer síntoma de que es una banda es porque todos llevan indumentaria parecida, vaqueros, camiseta o camisa negra y una chaqueta negra, Andrés también.

Casi no habla con el público, deja caer en sus primeras palabras que está encantado de volver a Madrid solo y que está rabioso porque en el suplemento cultural de El Pais del pasado viernes no se hablaba de él, la verdad es que manda huevos y cita a Rubén Blades.

Se pasea por el repertorio, lo tiene muy estudiado, mucha caña inicial, una parte intermedia para las baladas, los tangos, las milongas, los poemas recitados y un final rockero, guitarrero, ruidoso, versionándose a sí mismo… Unas dos horas y media de buena música.

Sólo se quitó las gadas de sol para saludar al público, para mostrarse humano dando las gracias, no se encendió ni un porro, ni un cigarro, no bebió más que agua, yo no sé si se está haciendo mayor, pero es una estrella del rock, sabe que se debe a su banda también, y a su público. Tímido, agradecido y sobre todo, grande Calamaro.

Rock en castellano, cada vez más difícil de encontrar, una vacuna perfecta para sacarte de una semana horribe en un domingo cualquiera.

Un Comentario en “Vacuna musical”

  1. Anónimo dijo:

    Andrés, cojones, es difícil solamente llegarte a los talones…!!.

    Chao poeta,nos volveremos a encontrar en otro recital.

    Te esperaremos por aca los amantes del rock.


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