Di NO al reggeatón
1 Oct 2006 musica
Si es que es mucho peor que las drogas.
No puedo obviarlo, el viernes, tuvo lugar el gran éxito abrumador de Zumo Pardo ante 12 personas (aforo más que completo) y después de tres horas con la guitarra en el hombro, y después de todo el día con una contractura en la espalda de las grandes, aquí el menda se marcó una nochecita hasta las seis de la mañana en un par de bares en los que ponen música más o menos aceptable. La música es fundamental para estar agusto en un garito (opinión de Cursomán, claro), así que entre Dover, Dire Straits al principio y más tarde música española de los 80, de los noventa e incluso cosas infumables como Paulina, uno aguantó como un campeón (mención aparte de las 8 Heinekens).
No contento con eso y pese a mi avanzada edad, el sábado también me apunté al carromato de los sinvergüenzas y puse mis pies en otro bar de copas. No pasé de la primera cervecita. Me deprime el reggeatón, no lo sé bailar, no me gusta, me golpea en la cabeza y me da jaquecas, joder. Todo parecía que iba a tener solución cuando, en mitad del tercio de “sin”, el cabrón del dj se equivocó y puso la última de Fito, las niñas de 20 años salieron escandalizadas del bar. Fue un espejismo, la siguiente canción era idéntica a las 10 de antes, apuré la cerveza y me fui a la cama.
El lema debe ser DI NO AL REGGEATON. Hazlo por el bien de tus hijos y tus nietos, por tu oído interno y por los negritos del Top Manta, que vendan cosas mejores.
Maldito domingo,
Cursomán.
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