Tres cagadas en un gallego
16 dic 2008 Cosas de Cursomán
Hace un tiempo, tampoco mucho, lo recuerdo como si fuera ayer mismo, cenaba en un gallego de la zona de Huertas, mítico, el Maceiras. Es uno de los bares típicos, más típicos de comida española. Por lo visto en las pocas veces que he ido, es un sitio donde puedes quedar guay con un/a guiri que que venga de fuera, en plan “I’m gonna take you to a very typical spanish food restaurant”. Porque tiene mesas de madera bajitas, ruido, comida cojonuda, la tele de fondo, decoración rústica, precios tiraos…
Volviendo a mi historia, efectivamente uno de esos pocos días en los que cenaba allí me encuentro con que aparece por la tradicional puerta un señor directivo (más o menos) de la primera compañía en la que trabajé, con una señorita de nacionalidad dispersa (yo aposté por francesa). La tipa le saca una cabeza y él va de gracioso y de sobrado. Se sientan y Cursomán despliega sus artes “observatorias” pensando “esto habrá que postearlo algún día“.
El individuo comete la Primera Cagada de la noche: “oh, no aceptan tarjeta de crédito“, así que tiene que dejar a la francesa (yo sigo suponiendo que es francesa) sentada en la pequeña mesita de madera, mientras él busca un cajero por Huertas. Me lo imagino corriendo, mirando a los edificios como un niño de 3 años mira la playa, por una zona que no ha visto ni en el Street View de Google, porque como han ido en taxi pagado por la empresa… La cara de la guiri, sentada en la mesa, sola, con una botella de agua y el garito lleno no tenía desperdicio. La Primera Cagada podría haber sido mayor si a los chicos del Maceiras no se les ocurre mencionar lo de la tarjeta en la carta.
Pero lo mejor viene ahora, el caballero “experto” en comida tradicional española y, particularmente gallega, va a deleitar a su acompañante con las mejores viandas del lugar. Os vuelvo a situar por si os habéis perdido: Restaurante GALLEGO. El tipo pide de beber Ribeiro. ¡Olé, bien!, joder, si yo pensaba que no iba a acertar, muy bien, ¡macho!, cuando la camarera trae el Ribeiro, él pone cara de extrañeza y… Segunda Cagada… “¿no tienes Ribeiro tinto?”… Jajajajaja, yo no sabía dónde meter la cabeza (y la camarera menos).
Comienzan a traer lo exquisitamente seleccionado por nuestro gourmet experto en gastronomía gallega, el primer plato que traen es…. Tercera Cagada… Patatas Bravas. ¿Vas a un gallego a tomar bravas? Muy bien monstruo, ¡eres El Uno! Degustaba y explicaba los manjares a la francesa como si estuviesen degustando lo más tipico de las tapas del noroeste peninsular. Luego acertó con el pulpo y la tabla de quesos, obviamente por casualidad. La carta tiene desde pimientos de padrón, croquetas, almejas, ternera gallega, lacón, caldo gallego, y muchas cosas más, pero el tipo decide pedir “patatas bravas”. Menos mal que no había tortillitas de camarones, machote.
Lo peor de todo es que, muy probablemente, la mujer francesa de casi dos metros, quedara medianamente mazada de vinito Ribeiro (porque obviamente se bebieron el “blanco”) y volvería a su país presumiendo de haber comido las mejores patatas bravas gallegas… Lo que ya no sé es si nuestro protagonista le bailó una sardana, una jota o una sevillana en la habitación del hotel esa noche… (ni quiero saberlo). Luego resulta que es que en Europa no se nos conoce bien.
16 dic 2008 a las 02:39
jajajajajaja… si es que hay cada bicho autoctono suelto! hummm, que rico el maceiras, fijate tu que la comida gallega bien me está gustando a mi..
See u soon
)
17 dic 2008 a las 08:21
“esto habrá que postearlo algún día”
Buf, eso de ver la vida como un blogger me pasará factura algún día…
OLI I7O
26 dic 2008 a las 21:42
Hey! WordPress, servidor propio… esto ya empieza a parecer algo profesional.