Sobremesa en la oficina
2 Sep 2009 Cosas de Cursomán
Hay un huevo de cosas que me fastidian por tener que volver al horario “de invierno” (“de invierno” mis cojones, compadre, que ayer hacía 35 grados en Madrid). Pero entre todas esas contrariedades destaca sobre todo una: Pasar la sobremesa en la oficina. Porque a ver, analizando las demás cosas malas que tiene, todas se parecen a lo que hacías antes ligeramente modificadas: Madrugas menos (poco menos eso sí); atasco hay más sí, pero al fin y al cabo son 10 minutos más (¿15?); la mañana es más corta (dos horas más corta); comes en la oficina (sí, pero comes a una hora decente, a las 14, y no a las 15.45)… pero amigos míos… la SOBREMESA, la sobremesa era sagrada hasta el lunes.
Hasta el lunes podía elegir entre piscina, sofá, libro, tele, siestecita, cafetito tranqui, … un montón de cosas que ahora se reducen sólo a una: “pasar las primeras horas de la tarde intentando no caerte en el teclado”, porque seamos realistas, puedes ponerte reuniones, puedes dejar la tarea más divertida para las 15.00, puedes dejarte la tarea más mecánica para después de comer, pero la cabeza la tienes totalmente en dónde dejaste a Lisbeth Salander, en el bañador, en pararte 2 minutos de zapping por Sálvame Diario (no se recuerda basura mayor en el estercolero de Fuencarral) o en la copita fresquita de vino dulce de La Geria.
Dita sea.
(Siempre con respeto a los que no habéis tenido jornada intensiva)
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