Hacer desagradable lo desagradable
30 nov 2007 Cosas de Cursomán
¡Vaya título chufa! Pero es lo que se me ha ocurrido cuando he pensado en los ratos que pasé el lunes y martes en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Vaya por delante que la paciente y su familia están muy contentos con el trato del personal sanitario, olé para ellos.
Pero yo quiero hablar del trato de la gentuza que no es enfermero o médico en ese hospital. Los guardias de seguridad de urgencias son como cerdos disfrazados de poli, hablan igual que los cerdos (gruñen), huelen igual que los cerdos y miran a la cara igual que lo cerdos (o peor). La organización es pésima, lenta y con gente muy maleducada. Podemos hablar de las salas de espera de urgencias, son sitios donde las familias gitanas acampan, literalmente, ponen música, e incluso a veces se llevan el infiernillo para cocinar. El lunes por la noche la temperatura media de la sala de espera sería de unos 37º, muy agradable teniendo en cuenta que allí había gente tosiendo, cojeando, estornudando… Los virus tenían que estar de puta madre.
Luego tenemos el hall de entrada del hospital, por donde entran, por ejemplo, las visitas. Es lo más parecido a una estación de autobús de una aldea de Nevada que he visto nunca. Exactamente 9 sillas, un kiosco, una corriente de cojones y un desorden descomunal. Para entrar a visitar a alguien te tienen que dar un pase (como en la mili) que le pides a un señor que rebosa amabilidad en una ventanilla, luego se lo tienes que enseñar a dos niñatos que visten como los cerdos que visten de poli del párrafo anterior, te cortan el pase (como en el cine) y pasas (como las uvas arrugaditas). Los niñatos disfrazados de cerdos que visten de poli van de guay y dejan colarse a las niñas guapas, se deben creer porteros de discoteca.
Y por último la zona de las habitaciones es como el Palacio de la Zarzuela, pero para mis huevos, es decir, todo lo contrario. Sucio, oscuro, ruidoso, caluroso, desorganizado, lo mejorcito para que te quede bien claro que eso es un hospital y ahí hay gente pasándolo mal y que si vas con algo que no te duela demasiado, te jodes y lo pasas mal también por el ambiente cojonudo que hay.
Todo esto se demuestra con algunas cosas: Ana se mareó en la zona de las habitaciones como consecuiencia del olor y el calor. Elena me dijo al día siguiente “me metí en la ducha y eché todo a lavar“. Yo tengo un constipao de pelotas por el contraste del calor/frío de la zona de urgencias y la corrientita del hall…
Lo más importante de todo, que Mery ya está en casa y es un torrente de buen rollo. ¡OLÉ por Tiramoyanis, coño!
Pasen buen fin de semana, Cursomán.
30 nov 2007 a las 03:24
Primero mandar desde aqui un besazo a Merrin.
Segundo, decir que yo fui una de las niñas bonitas a la que los cerdos dejaron pasar pero he de decir que a Isma tb le dejaron pasar, es por ello “una niña bonita”??
Los hospitales no son para estar, son para ir de visita para ver a los recien “paridos” y listo.
Yo odio los hospitales ya que por desgracia, tuve que pasar muuuchaas noches en uno, pero por lo menos en el que yo estaba se parecía un poquillo a un “hotelito”.
Qué viva la Segurida sosiá!
1 dic 2007 a las 09:26
a mí me tocó vivirlo desde dentro pero mi padre comparte tu opinión vitrub.
El gregorio marañón tiene buenos médicos, pero está para que lo echen abajo y hagan uno nuevo.