Fary, esto es un melocotonazo de miedo

Tenemos olvidados a grandes compositores y cantantes de nuestra historia más profunda. Os presento una de las grandes perlas del patrimonio musical de nuestro país, y además con un bonus extra. Antes del video musical de contrastada clase, profesionalidad, arte y producción, el cantante y compositor recrea el cómo llegó a componer esta canción (un adelanto de lo que todos ahora conocemos como “Making Of…”).

Para serviros de más ayuda, os transcribo más abajo la introducción hablada del genial cantautor, para que os sea más sencillo sumergiros en la magia y la calidad de la composición:

¿El tema de la mandanga? Sí, el tema de la mandanga nació… con mucha gracia, además en un momento de arte, de gracia, porque estábamos echando la partida esos amigos que habitualmente nos juntábamos todas la tardes para contarnos nuestras cosas, tomar nuestra copita… y en ese momento que estábamos jugando la partida, pues entraron dos chavalotes y empezaron a liar un porro.

- (Mira que te camelo y te aprecio, pero…)
- Venga chavales, a la calle, de mandanga nada, eh? no me perjudiqueis, a la calle por favor, que noo… me interesa a mí eso.
- Deja a los chavalotes, Pablo! déjalos que camiinen como ellos camelen, si los chavales camelan pegarle un poquiito a la lejía o camelan pegarle un poquito a la mandanga, pues déjalos!

Entonces cogí, dejé la partida y le dije a un amiguete: “aplástate aquí y juega tú la partida por mí que estoy ahora mismo agustísimo.” Total que, cogí la nave, cogí el coche, me fui a una ejquina, paré allí el auto, y empecé a ejcribir el tema. Y fíjate como sería que a la media hora pues, lo tenía ejcrito. Total que volví a los chavalotes y digo: “mira! mira lo que he hecho lo que he… a ver qué os parece. Y cuando vieron el… ello dijeron: aivá Fary si esto es un melocotonazo de miedo! no veas la que vas a armar con esto! buah, esto tiene un tirón enorme! Total, que ya empecé a marcarles la… a hacerles un poquito la… cosa, porque yo lo tengo muy difícil! yo tengo que escribirl, hacer la melodía, escribirl y hacer el ritmo al mismo tiempo! y empecé entonces a decirles: taratatatatatauntaratatatatataaun taratatatatatataun taratatatatitotato…

Par de necios

Perdonad que vuelva, así de repente, a escribir una entrada con tan poca diferencia en el tiempo, pero es que he visto una foto en el periódico que no quiero dejar pasar. Aquí la tenéis:

Par de Necios

Pues se trata de un par de hijos de perra que se creen demócratas porque ganan las elecciones utilizando el caciquismo y el miedo. Y además de eso se creen con el derecho de intentar intimidar al resto del mundo con sus palabras vacías y sus cerebros rebosantes de odio y de ansias de poder, mientras que en sus países se comenten a diario algunas de las mayores barbaridades que suceden en este mundo.

Tras este repentino e inusual ataque de ira, me voy a comer.

¿Normalidad?

Cuando me planteaba esta nueva entrada del blog estaba pensando que todo vuelve a la normalidad, que esta semana que empieza restablece algunos de mis parámetros vitales a donde los dejé en julio. Pero qué coño, vamos a ser optimistas.

Voy a terminar Millennium II (La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina), voy a empezar Millennium III (La reina del palacio de las corrientes de aire) y voy a ver la peli de Millennium I (Los hombres que no amaban a las mujeres). Así que igual un día de estos me véis vestido como L. Salander. Y además: no han cerrado la piscina (últimas dosis veraniegas), empieza el EuroBasket, tengo bici nueva, un muy prometedor juevebes, un concierto en viernes, un ensayo acústico de Zumo Pardo entre semana, un nuevo CD en MP3 para el coche de lo más abstracto, quizás un ensayo eléctrico de Zumo Pardo el fin de semana…

Así que cuando pensaba en la “normalidad” a la que parece que vuelvo esta semana me equivocaba. Pequeña, pequeño, todo depende del cristal con que se mira… y ¿qué nos aporta ser pesimisas?

THINK!

Algunas cosas que hacer

El viernes ha llegado más rápido de lo que pensábamos, se hizo cuesta arriba el primer día de jornada intensiva, pero ya pasó. Pese a tener que fregar el suelo una noche a las 3.30 AM (algún día os hablaré de quién NO debe instalaros el A/C), pese a volver a ensayar con la banda a horas más que nocturnas… la semana ha pasado rápido.

Así que pensando en el fin de semana, podéis hacer varias cosas, que paso a recomendar

  • Quedaros en casa escuchando buena música: probad el último de Sidonie en Spotify, re-descubrid a Johnny Cash (gracias Mr. Eko), tirad de clásicos (ojo, no hay Beatles en Spotify, pero deberían estar en vuestras colecciones), My Back Pages por Dylan, Petty, Clapton y Harrison (o el concierto entero del 30 aniversario de Bob Dylan) o el último directo de Neil Diamond
  •  Comentan que la Exposición de Sorolla en el Museo del Prado merece mucho la pena (y le queda sólo una semana).
  •  Haced deporte, pocos findes de piscina quedan, bici…
  •  Id a alguna fiesta de cumpleaños el sábado por la noche, invitan a beber y de paso charlas con amiguetes, es muy divertido..
  •  Lo de la música del principio es compatible con barrer y limpiar la casa.
  •  El domingo podéis resucitar, hay quien lo hace.
  •  Si vais a hacer compra a Mercadona informad de la hora, para escalonar las visitas, por favor.

Espero que estos planes os gusten y os saquen de la monotonía del fin de semana. Y, como siempre, nos vemos en los bares.

Sobremesa en la oficina

Hay un huevo de cosas que me fastidian por tener que volver al horario “de invierno” (“de invierno” mis cojones, compadre, que ayer hacía 35 grados en Madrid). Pero entre todas esas contrariedades destaca sobre todo una: Pasar la sobremesa en la oficina. Porque a ver, analizando las demás cosas malas que tiene, todas se parecen a lo que hacías antes ligeramente modificadas: Madrugas menos (poco menos eso sí); atasco hay más sí, pero al fin y al cabo son 10 minutos más (¿15?); la mañana es más corta (dos horas más corta); comes en la oficina (sí, pero comes a una hora decente, a las 14, y no a las 15.45)… pero amigos míos… la SOBREMESA, la sobremesa era sagrada hasta el lunes.

Hasta el lunes podía elegir entre piscina, sofá, libro, tele, siestecita, cafetito tranqui, … un montón de cosas que ahora se reducen sólo a una: “pasar las primeras horas de la tarde intentando no caerte en el teclado”, porque seamos realistas, puedes ponerte reuniones, puedes dejar la tarea más divertida para las 15.00, puedes dejarte la tarea más mecánica para después de comer, pero la cabeza la tienes totalmente en dónde dejaste a Lisbeth Salander, en el bañador, en pararte 2 minutos de zapping por Sálvame Diario (no se recuerda basura mayor en el estercolero de Fuencarral) o en la copita fresquita de vino dulce de La Geria.

Dita sea.

(Siempre con respeto a los que no habéis tenido jornada intensiva)