Morros y foulards

Isabel tiene unos 45 años, ha peleado duro, muy duro, por conseguir el asiento en el que ahora mismo reposa si prieto trasero, oprimido por unos vaqueros marrones de unas dos tallas menos que la suya. Es más que probable que Isabel haya entrado en la habitación de su hija de 16 años, instantes después de que ésta saliera para el instituto y haya elegido esos vaqueros para ir hoy a trabajar. Isabel saca de su bolso, también marrón, un pequeño espejo y un pintalabios, abre ambos y comienza a maquillar su boca. Hace un año y pico que su marido le regaló por reyes la operación de cirugía estética que quería, ya tiene unos labios en los que alguna sustancia imita la apariencia de carnosos. Pasa el pintalabios por sus prestados morros durante varios minutos y, en Recoletos, se baja.

Mario ha cumplido hace poco 20 años, ha subido a este tren con su hermana Rebeca, de 21. Se han sentado uno junto al otro, Mario lleva puesto uno de los dos auriculares, conectados a su teléfono móvil, escucha música de Paulina Rubio o de Marta Sánchez. Rebeca lee una de las novelas que estuvo de moda años atrás. No se hablan, pero llegando a la estación de Vallecas, Rebeca, aún sentada, se coloca el abrigo, a lo que Mario ayuda con cariño y desgana. Se besan las mejillas, se desean buen día y Rebeca baja en Vallecas (tal vez para el transbordo con la línea 1 de metro). El asiento que deja libre Rebeca es por el que Isabel lucha para sentar su ajustadísimo vaquero. Tres paradas más tarde, Mario se prepara para bajarse, llega Atocha. Saca del bolso de tela verde un foulard morado, a juego con su camiseta ajustada y con el adorno del anillo de su mano derecha, se lo coloca con un par de milimétricas vueltas rodeando su cuello y se apea.

Empieza otra semana más para Isabel, Mario, Rebeca, para Cursomán, para tí, para nosotros y para ellos.

(Los personajes de esta entrada existen realmente, y al menos las actitudes relatadas durante el viaje de ayer en el tren son reales. Los nombres son ficticios, salvo pura coincidencia.)

¿Ordenar internet?

Ángeles González-Sinde NO puede ser Ministra de Cultura

Ayer dijo la recién estrenada ministra de Cultura, que es el momento de “ordenar el espacio de internet” porque nos estamos quedando sin contenidos. La señora (o señorita, ni idea) González-Sinde viene directamente de ser la directora de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas, ahí es ná.

Ya ha dejado perlas como las siguientes: “Los internautas también tienen puntos de vista” (como si fuéramos simios), “¿para qué queremos ADSL de nosecuántos gigas?”, …

  • NO necesitamos que se inviertan millones de euros en patrocinar eventos, conferencias y decir que eso es “I+D+i”, tal vez lo que necesitamos sea invertir en proyectos para que alguna de las cosas que vengan detrás de YouTube, Spotify, LastFM, Facebook, Skype… sean (de una vez) españolas
  • NO necesitamos un ministerio del cine español, tal vez necesitamos que se cuiden los museos, que se abran más, que se den mayores subvenciones para hacer mejores películas…
  • NO necesitamos que las entradas del cine nos cuesten 7€
  • NO necesitamos ordenar el espacio de internet, tenemos Google para buscar en él
  • NO necesitamos la conexión a internet más lenta y más cara de Europa

……..

Más información y otras opiniones en:

No me gusta perder cuando juego

Y es que este tipo de cosas me encanta, busco en Spotify si han subido ya el nuevo megarecopilatorio de 109 canciones de Calamaro, pero no, no estaba. Aunque me encuentro con casi toda la discografía en solitario de Andrés y descubro un disco de 1988 que no conocía, donde está esta versión original del No Te Bancaste (*), que luego recuperó en El Salmón y yo creía original de ese disco… Resumiendo, sorpresa sorpresiva, una más. 

Si hoy fuera lunes, el disco del lunes sería Por Mirarte de Andrés Calamaro, 1988. Y La canción destacada de ese disco sería No te Bancaste.

(*) No te Bancaste en Argentina significa algo así como “no lo aguantaste”

No me gusta perder cuando juego, digo la verdad cuando miento.
Esto iba en serio, pero vos no te animaste
Te fascina tener un problema, te creiste tu cara de nena.
Pudiste ser una reina y no te bancaste
No pasa nada sin los gritos de mamá, tuviste miedo que te empezara a gustar
[...] No te animaste a ser mujer sos un bebé


Andrés Calamaro – No te Bancaste (4:10) En GoEar y En Spotify

Nombre desafortunado

Yo no sé qué procedimientos hay que seguir para ponerle el nombre a una marca, a un bar, o a una tienda… pero yo supongo que qué menos que preguntar a tus amigos, familiares. Algo en plan, “Oye, al final vamos a abrir la papelería, y tenemos pensado el nombre, le vamos a llamar Tucacas, ¿qué te parece?”

Bien, pues el dueño de esta papelería no utilizó ese método de comprobación y, con dos cojones, le puso a su papelería el nombre de “Tucacas“, o lo que es igual “Tuculo“, “Tubuyate“, “Tuano“, … en fin.

Ayer me encontré con esto en la calle Ríos Rosas de Madrid y no pude evitar fotografiarla.

Papelería Tucacas

Awamba-baluba-balambambú

De siempre Brian May me ha parecido un gran guitarrista, me parece de los más estéticos en el escenario, poco arriesgado, pero los giros de 360º que hacía en el escenario, de los más plásticos. También creo que Queen fue una gran banda de rock, con unos temazos increibles y con mucha creatividad. Y es una pena no poder haber asistido a alguno de sus directos porque los intuyo grandes.

En la Canción que no compuse (o tal vez sí) de esta semana, os dejo una perlita del directo más mítico de la banda (Live at Wembley, 1986) haciendo un cover cojonudo del Tutti Frutti, no os perdáis el cambio de acústico a eléctrico en sólo 5 segundos… [YouTube, 3:24]