No pasamos sed

Los organismos oficiales relacionados con la salud en España recomiendan, para paliar los efectos del calor, ingerir líquidos. Bueno, pues así fue:

Nota: Éramos tres a comer y dos a cenar.

SJ Te he vuelto a ver

Tengo que agradecer a mis aliados de la semana pasada, La Siesta y El Tour, porque estoy vivo y despierto. Se me olvidó aliarme con el frequito, pero era algo imposible a esas horas. En fin, la cosa es que después de una semana de nocturnidad y alevosía, hemos llegado a la calma y he cenado dos días seguidos en casa, algo que no hacía desde hace bastantes semanas. Eso es muy bueno porque vuelvo a cenar ensalada, o cereales y así intentaré recuperar la salubridad que perdimos, pero tiene una cosa mala (o muy mala).

Y es que me he dado cuenta a media tarde de que ha vuelto. Sí, sí, la he vuelto a ver, y está igual que antes… y yo no consigo dejar de odiarla, y no puedo ni siquiera hacer un mínimo esfuerzo para quererla un poco. Se me aparece a media tarde, se planta ahí como si nada, con su preciosa melena morena y su cara feucha aunque, probablemente, divertida para las abuelitas. Y yo la miro, y pienso “¿cómo puedes gustarles a tantos?”, y me quedo un buen rato mirándote tratando de ver es que debes tener y yo no consigo captar. Pero no puedo, y cuanto más te miro menos me gustas y cuanto más me fijo más me cabreo y cuanto más acelerooo… no, no, esto no.

A estas alturas sabéis de sobra de quien hablo. Es la sonrisa más forzada de la televisión, la peor improvisadora (y mira que lo intenta porque no para de perderse en guiones simplones), una de las tipas que más comentarios desacertados es capaz de hacer en menos tiempo, la nariz de payaso que ningún estilista-maquillador es capaz de disimular, el tono de voz más temendamente desagradable… Y aún así, una de las presentadoras más cotizadas de nuestra televisión.

Ha vuelto, por las tardes, a nuestra pantallita, Silvia Jato. No te soporto. Y gracias a ello, ayer pegué un bote del sofá, salí corriendo de casa y volví al gimnasio.

Cuando El Jefe es uno más

Tiene que haber cientos de miles de maneras distitntas de afrontar un concierto desde el lado de “la estrella”. Si llevas cerca de 40 años en ese mundo supongo que ya habrás pasado por varias fases y te acabas quedando con la manera de actuar que más te reconforta a tí mismo como estrella del rock que eres, supongo. Pero yo creo que hay dos más o menos extendidas y que pueden distinguir, y mucho, qué tipo de concierto haces y qué tipo de artista eres.

Opción Uno (Músico Profesional)
Puedes llevar 15, 20 ó 30 años en la música. Vuelves a tocar después de mucho tiempo en uno de los recintos más importantes de tu propia ciudad. Llenas, 20.000 personas. Cumples correctamente y con una profesionalidad extrema con la presentación de tu nuevo disco y le das a tus fans lo que quieren, temas clásicos. Después de una hora y cuarto te piden más, sales, les das dos canciones más y en una hora y cuarenta minutos has hecho un concierto musicalmente correcto y profesionalmente perfecto. Tus fans lo van a seguir siendo y van a volver a ver ese concierto decenas de veces si lo repites, porque lo vas a clavar, están convencidos de ello.

Opción Dos (Músico Profesional, Agitador de Masas y Fan)
Llevas 15, 20 ó 30 años en la música (esto vale también si llevas dos). Tocas en una ciudad que no es la tuya, en un país que no es el tuyo, pero en el que tienes cientos de miles de seguidores, y además lo haces en un recinto más que importante, mítico, y lo llenas, 60.000 personas. Sales al escenario pegando una carrera, sudando la gota gorda y tocando del tirón 5 canciones con una efusividad extrema. Toda la banda que te acompaña parece que son extensiones de tu propia guitarra, suenan más que correctos, sublimes. Tus fans ya han perdido las bragas sólo al verte, pero entre las 60.000 personas hay una gran parte que no se sabe tus canciones, pero ya ha empezado a chorrear.

A la hora de concierto todo el mundo sabe que tú, estrella del rock, has venido a competir con ellos por ser el que más disfrute de cada segundo de tu propio concierto y eso lo transmites y la competición se vuelve dramática. Porque a tí, que eres El Jefe, te apetece ser el que mejor lo pase y por eso no llevas un repertorio cerrado, y por eso después de dos horas y cuarto de concierto, vuelves a salir y tocas las canciones que la gente te pide y mandas encender y apagar las luces porque vas a volver a darlo todo… y vas y cierras el concierto con una versión de unos diez minutos de un tema que ni siquiera es tuyo, pero con el que te lo pasas tan de puta madre como el resto de las 60.000 personas que están contigo ahí. Simplemente eres El Jefe, pero disfrutas como uno más. Después de tres horas de concierto supongo que te vas al hotel y eres el tío más feliz del universo, igual de feliz que la chica que ha subido a bailar contigo a tu escenario, que el fan al que le cogiste el cartel de la canción que quería que tocaras (y tocaste) y que ese par de tíos de la grada de enfrente que no se sabían ni la mitad de tus canciones, pero ahora escriben sendos posts en sus blogs flipando por el pedazo de concierto que les has dedicado.

Tramposos

¿Quién se está cargando el ciclismo? Según donde lo mires y quién te lo cuente, parece que la culpa la tienen los controles anti-dopping sorpresa, los análisis de sangre en mitad de temporada, las investigaciones nocturnas en las concentraciones de los equipos(lo que llaman “vampiros”)…

Pero nooo, no os engañéis, los que se cargan ese deporte son los TRAMPOSOS, los que se dopan, los que intentan trucos ilegales para ganar, los que alteran su sangre poniendo en riesgo su vida para arañar unos segundos en una contra-reloj o en una etapa dura de montaña.

A mí me jode que me hagan trampas hasta jugando al parchís, imagínate lo que debe ser que te hagan trampas en tu propio trabajo, que tú estés currando como un loco, dejándote tu físico y machacándose durante todo un año y que llegue un pollo y por meterse mierda en el cuerpo, te gane, es para meterles en la cárcel (cosa que ya está en las leyes francesas y si dios quiere alguno de estos dos últimos tramposos tendrá, por los menos, penas judiciales por eso).

Así pues, que los señores de Antena 3 no me vengan con que los ciclistas españoles son perseguidos por los controles (no son perseguidos, son TRAMPOSOS).

Me quedo con este post de Mi mesa cojea, muy bueno.

Mi primer musical

Anoche estrené mi historial de musicales (esas obas de teatro que hablan la mitad y cantan la otra mitad). Estuve en Hoy no me puedo levantar. Y bueno, para empezar, me ha costado levantarme un cojón, todo sea dicho.

Está bien…
La puesta en escena es muy buena, los actores/cantantes cantan muy bien, la percusionista de la “jaula” me pareció simplemente espectacular y las cuatro horas se me pasaron volando. Además creo que consigue que una historieta sencillita acabe por emocionar a más del 90% de la sala, eso debe tener mérito.

… pero
Pero como yo soy “el crítico y oscuro” Cursomán, no se podían ir de rositas. El guión es soso, demasiado forzado en ocasiones y, como no quiero desvelar detalles, sólo diré que se recrean mucho, para mi gusto, en la parte más dramática de la obra.

Y para mí lo peor: hay un momento de la obra en la que se habla de las drogas y lo malas que son y el mal que han hecho a los músicos y bandas de rock, y lo ilustran con imágenes de Jim Morrison, Jimmy Hendrix, los Rolling Stones, los Sex Pistols,… cuando estamos en una historia 100% de la movida española. ¡Ay, se os ve el plumero! Si hay que hablar de lo malas que son las drogas, amiguitos, seamos consecuentes con la historia que estáis contando y poned imágenes de Enrique Urquijo, Antonio Flores, Antonio Vega, Joaquín Sabina… y tantos otros personajes de la movida que han reconocido públicamente el consumo de drogas justo en esa época, ¿no? ¿o es que como son colegas dejamos caer que las drogas sólo son malas en inglés? Ayyy!

Resumiendo, el género musical no me ha cautivado lo suficiente, pero canté un montón de las canciones (lo mejor del espectáculo), me lo pasé muy bien y me enamoré de la percusionista.

La Siesta

Repasando mi agenda de esta semana me he dado cuenta de que necesito un fuerte aliado, de esos que se comportan contigo como uña y carne, que lo dan todo por tí y nunca te abandonan. Mi aliada esta semana tiene que ser La Siesta.

A su vez, como las alineaciones de los astros, los satélites y los planetas, la siesta española ha entrado en conjunción con el Tour de Francia y juntos los tres haremos la Triple Alianza de esta semana de julio. Pido desde aquí a La Siesta y al Tour, que no me abandonen al menos una horita todas las tardes, los necesito.

Lo que no sé es qué puedo hacer yo por ellos, aparte de dar audiencia a La 2 en ese rato…

El lunes mejora repentinamente

Hoy todo ha empezado como un lunes negro, o más oscuro aún. Despertar sin haber dormido lo suficiente, tirar el zumo por la encimera de la cocina al desayunar, darse cuenta de que el domingo por la noche se te olvidó afeitarte, un sustito de tráfico en las nuevas obras veraniegas de la A3, llegar al curro y ver que tu ordenador se ha quedado sin correo electrónico, sin acceso a la red, frito… Esperar dos horas a que el PC decida volver a un punto de restauración en el que está agustito, leer mails de peña que no te apetece nada… ¿es o no es un lunes negro?

Pues no, desde hace 5 minutos no, porque de repente, después del sexto o séptimo reinicio del sistema me ha apetecido escuchar música, y le he echao los huevos suficientes para poner Un Pingüino en mi Ascensor y la musiquita esquizofrenizante del principio de “Eres más complicada que armar un mueble de IKEA” me ha puesto la sonrisita tonta de “que sea lunes me da igual”…

Aquí la tenéis (clic aquí si no se puede escuchar en el reproductor):

Magnífica la frase “me gustas más que el eco al presentador del rimadero“, me recuerda de lo que le decía un amigo a las niñas de la disco cuando tenía 17 años: “me gustas más que las piruletas“.

Y ahora, escuchando el track 3 disco (“no hay nada más frustrante que hacer anuncios de suavizante“) me despido, me quedan 1:10 minutos para salir, ¡qué más me da que sea lunes!

Ah… que esto es algo parecido a un disco del lunes, ea.

As Tears Go By

Todo lo que debía haber provocado la primavera ha llegado con una estación de retraso a Cursomán, el catarro, mucho trabajo, la astemia y, sobre todo, la alteración. Y, como ya habréis comprobado en post anteriores, las alteraciones han llegado incluso a este blog. Ésa es la razón (creo) por la que los discos del lunes han vuelto, pero claro, vuelven cuando les apetece.

El disco de este lunes de mitad de semana es la banda sonora original de Shine A Light (Martin Scorsese, 2007) la peli-documental sobre The Rolling Stones. Aunque la peli la tengo y aún no la he visto, el disco ya ha pasado un par de veces por mis orejas y es bastante bueno, completito y todo en directo.

De todo el disco me voy a quedar con “As Tears Go By”, una balada rock del copón, que escribieron en 1965 (bendita madurez). La versión de este disco la podéis escuchar en este vídeo de Youtube [3:40], pero como el vídeo es bastante malo porque es una foto y ya, he preferido poner esta otra versión de cuando los Rolling eran niños, y es también en directo, aunque le falta alguna guitarra y la batería.

Disfrutadla,

También os pongo la letra, como si estuviera posteando en Zumo Pardo.

It is the evening of the day
I sit and watch the children play
Smiling faces I can see, but not for me
I sit and watch as tears go by

My riches cant buy everything
I want to hear the children sing
All I hear is the sound of rain falling on the ground
I sit and watch as tears go by

It is the evening of the day
I sit and watch the children play
Doin things I used to do, they think are new
I sit and watch as tears go by

Tensión matinal

Le dedico este post a esos señores y señoras que, desde las 7 de la mañana están en tensión, con cara de extreñimiento y encima conducen coches por las carreteras de nuestro país. Se lo dedico a aquellos que, con su cara de mala leche, con sus brazos completamente tensionados y la mirada fija en el frente no te dejan incorporarte en el atasco (aunque 30 metros más adelante les ganes la posición por que has elegido mejor el carril y encima tú sí sonrías).

Porque el sentido del humor es vital y porque esta mañana me ha entrado la risa al ver al tercero igual, porque el café que desayunan recalentao de la noche anterior no debe ser para hacer reír a nadie, porque les esperan 8 horas de oficina con gente que les tratan como auténticos amargados, porque mañana empieza el fin de semana y van a seguir con esa cara de acelga con arroz…

Este post para vuestra amargura, sed felices.

Te escribiré un tango

Si algún día tuviera la experiencia suficiente y el arte necesario, te compondría un tango o un bolero pardo y guitarrero. Escuchando a Calamaro se me vienen a la cabeza miles de cosas que contar y que sólo pueden ser escritas en tangos y en canciones que te hagan llorar, que nos hacen llorar.

Algún día te escribiré un tango porque todo esto lo merece, porque te lo prometí y porque a mí me lo he prometido. Y si El día que me quieras dejara de sonarme triste, mi tango sería mentira.

Y tu tango ya tiene nombre y tiene a qué dedicarlo, y si la guitarra respondiera, tendría hasta los versos escritos. Pero no responde, tampoco te impacientes, el día que menos lo espere lo tendré.

¿Y usaré el “vos” en lugar del “tú”?